La informatización sólo es posible con algún nivel de definición y estandarización de los procesos. Este es uno de los problemas más frecuentes en los proyectos de informatización en salud. Cuando un hospital desea informatizar el registro clínico y los procesos asistenciales, muy pocas veces estos registros y procesos cuentan con un nivel de definición y estandarización mínimo necesario para la informatización. En realidad, muchos de los procesos se definen de manera ad hoc y pasan a formar parte de la cultura organizacional a partir de la repetición. La definición formal es necesaria para informatizar. Por este motivo, se suele contar con un proceso de análisis y estandarización dentro del proceso de informatización.

Este proceso suele ser costoso debido a que no sólo se basa en entender cómo trabajan las personas y qué información generan o consumen, es necesario entender la propia cultura organizacional. El sentido común indica que no debería iniciarse ningún proceso de informatización sobre un sistema caótico, informal y azaroso, pero la realidad indica lo contrario. Muchos proyectos de informatización en el área clínica han fracasado debido a la complejidad y poca definición o estandarización de procesos. Otra de las grandes causas del fracaso en este tipo de proyectos son los problemas de comunicación (Sangüesa, s/f; Lorenzi y otros, 2004; Snow y Miles, 2001; Massaro, 1993; Van der Meijden y otros, 2003; Curioso y otros, 2010; Carnicero y Rojas, 2010; Bates, 2006).

Mediante herramientas de software, la informatización formaliza y simplifica el manejo de toda la información que surge de la ejecución de los procesos y sus tareas específicas. La estandarización no es una tarea trivial, implica la revisión de los procesos y sistemas de información actuales así como la detección de áreas donde es oportuno y beneficioso estandarizar (análisis costo-beneficio). Ello requiere la participación de personas que conozcan el negocio de la salud y que entiendan el core business de esta profesión. Por último, se necesitan conocimientos relativos a los estándares disponibles que cubren las áreas seleccionadas.

Existen múltiples estándares, guías, recomendaciones y especificaciones técnicas pero para su correcta aplicación se necesitan recursos humanos debidamente capacitados. Uno de los beneficios del costo de aplicar estándares, es la formalización de los procesos, lo que permite organizar, simplificar, medir y comparar diversos procesos. En definitiva, la estandarización repercute positivamente en la capacidad de gestionar cualquier sistema. Uno de los ejemplos más claros de esto es el de las fábricas de automóviles Ford. El proceso estandarizado de producción de automóviles en una línea de montaje logró la especialización de los recursos humanos, acelerar los tiempos de producción y aumentar las cantidades producidas así como la venta a un gran público a precios más bajos.

Conceptos generales de estándares en salud

Hay algunos conceptos generales sobre los estándares en salud que vale la pena discutir antes de entrar en detalles. Los estándares pueden ser abiertos o privados. Los estándares abiertos son aquellos que pueden ser usados por toda la industria y los desarrolladores sin pago de licencias o derechos de uso. Por ejemplo, Digital Imaging and Communication in Medicine (DICOM), openEHR7 y Object Management Group (OMG). Los estándares privados requieren un registro y/o un pago de derechos de uso y el cumplimiento de ciertas normas legales para su implementación. Por ejemplo, Health Level Seven (HL7), International Organization for Standardization (ISO) o American Society for Testing and Materials (ASTM). Por otra parte, los estándares pueden ser internacionales o nacionales.

Hay aspectos que se solucionan de forma adecuada mediante estándares internacionales, por ejemplo la transmisión de imágenes con DICOM o la mensajería con HL7. Estos son temas técnicos genéricos que ya han sido adoptados por la industria y no dependen de normativas legales o costumbres de uso locales. Sin embargo, existen temas de fuerte color nacional o local, como la identificación de personas o de profesionales, que requieren definiciones específicas en cada punto de implementación. En este punto se plantea la conveniencia de adoptar estándares internacionales o desarrollarlos a medida.

Desarrollar estándares es costoso. La mantención es el mayor costo en que se incurre y un estándar que no se adapta a las nuevas necesidades y requisitos es inefectivo. En los distintos países es común el desarrollo de nomencladores y listas de códigos para funciones muy específicas. De usarse estos como estándar nacional se debería verificar que cumplen con las necesidades de los distintos actores del sistema de salud, de lo contrario se deben adaptar. También se puede generar correspondencia con alguna terminología internacional donde se garantice el uso de esas listas de códigos para cubrir otros servicios requeridos. La adopción tiene el riesgo de acoger estándares que no necesariamente fueron hechos considerando las necesidades del sistema de salud sobre el cual se trabaja.

Una adecuada adopción de estándares debe considerar la verificación de la satisfacción de necesidades y requisitos del sistema de salud que los adopta. Sin embargo, a pesar de los riesgos es la opción más segura. La elección de estándares a adaptar a las realidades de cada país no debe basarse sólo en una decisión política, también debe apoyarse en revisiones técnicas serias que evalúen las implicancias de la adopción de un estándar determinado. Ya que no existe un solo estándar que solucione todos los 7 openEHR es un estándar abierto que especifica estructuras y formatos para la gestión de la información y el conocimiento clínico.

Aspectos requeridos para lograr interoperabilidad semántica en salud, debe garantizarse que se eligen los estándares correctos para solucionar las temáticas para los que están hechos (Kim, 2005). Siempre es recomendable invertir en evaluación de experiencias prácticas y sus resultados, y crear planes piloto donde se evalúen distintos estándares aplicados a la realidad local. Así se puede saber a ciencia cierta si cubren las necesidades de cada sistema de salud. Esto es necesario debido a que una experiencia exitosa en un determinado lugar no es extrapolable de manera directa a otros.

Estándares en informática médica

Figura 1 Mapa de estándares y protocolos

En la Figura 1 se muestra un mapa de estándares y protocolos agrupados por áreas y asociados a los distintos tipos de interoperabilidad que, además, pueden considerarse como infraestructura de cualquier sistema de información que tenga intercambio con otros sistemas. Lo importante de este esquema es visualizar que el uso de un solo estándar no alcanza para lograr los distintos tipos de interoperabilidad, sino que es necesario buscar estándares complementarios y con distintos focos que en conjunto permitan la comunicación y la utilización de la información (Loveluck, 2010). Utilizar efectivamente la información mediante un conjunto de sistemas de información no se consigue sólo con el hecho de que los sistemas puedan comunicarse; esto no es posible aun cuando se use el mismo estándar de comunicación.

Este problema es inherente a la propia información así como a la manera en que se obtiene, procesa y almacena. El uso efectivo de la información implica comparar, integrar, consolidar, visualizar y analizar los datos provenientes de distintos sistemas informáticos, así como vincularlos con bases de conocimiento y otros recursos y formas de procesamiento. Todo ello, sin importar la plataforma ni la infraestructura tecnológica en la cual dicha información está contenida.

Para utilizar la información de ese modo debe garantizarse algún nivel de consistencia semántica o, mejor dicho, que la información en el sistema A sea interpretada de la misma manera que en el sistema B. Dicha semántica no está determinada por la información en sí, sino que debe considerarse el contexto que le da sentido. Por ejemplo quién registró la información (médico, paciente, enfermera, etc.); para quién o qué se registró (paciente, muestra biológica, etc.); en qué momento y lugar (vía pública, ambulancia, sala de emergencia, hogar, etc.); cómo se registró (escritura directa, transcripción, etc.); con qué fin fue registrada (histórico, análisis estadístico, investigación u otros); como debería o no debería ser usada; qué consentimientos existen sobre los datos registrados; ¿se trata de información completa y correcta?; ¿qué grado de confianza presenta?, ¿cómo se cuantifica y evalúa? (prioridad, importancia, urgencia, gravedad, etc.). Por lo tanto, para una efectiva interpretación y procesamiento de la información es necesario aplicar estándares que permitan representar el contexto de la información.

Fuente: CEPAL – Colección Documentos de proyectos Estándares e interoperabilidad en salud electrónica.

Tomado de: CEPAL

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