La inteligencia artificial necesita aún asentarse como una ayuda a la toma de decisiones del médico, pero sin perder de vista aspectos humanos y regulatorios.

Inteligencia artificial (IA), machine learning, análisis masivo de datos… Muchas son las nuevas tecnologías que están irrumpiendo en el sector sanitario y que pueden suponer un gran cambio en la forma de prestar asistencia. “La IA es la tecnología más disruptiva que tenemos actualmente, aunque aún son necesarias tareas de formación y definición de estándares de calidad y éticos”, ha defendido Jaime del Barrio, senior advisor en Healthcare & Life Sciences de EY y presidente de la Asociación Salud Digital, durante la presentación del libro Toma de Decisiones Clínicas e Inteligencia Artificial: Cómo el análisis de datos masivos está cambiando el comportamiento del médico, elaborado por la Fundación Gaspar Casal con el apoyo de Lilly. 

Vencido el miedo a que sea un sustituto del médico, está claro que “el papel de la IA es ayudar al profesional sanitario, que deberá plantear las preguntas y evaluar las respuestas”. 

No obstante, Jordi Colomer, coautor del libro, reconoce que “los humanos somos muy limitados. Aún no pero, probablemente, en algún momento la tecnología podrá tomar decisiones autónomas mejor que una persona”.

Por ello, a juicio de Mercedes Alfaro, directora del Instituto de Información Sanitaria del Ministerio de Sanidad, “es necesario llegar a una simbiosis entre la IA y el médico. Es preciso siempre tener en cuenta las preferencias de los pacientes y cuestiones sociales, subjetivas y emocionales que un algoritmo no puede valorar”.

Y es que el factor humano sigue siendo, al menos de momento, fundamental. En todos los aspectos. Y debe seguir siéndolo en las nuevas modalidades de asistencia: “Debemos llevar la humanización y las técnicas de comunicación médico-paciente a la asistencia a través de una pantalla”, sostiene Paloma Casado, subdirectora general de Humanización de la Asistencia, Bioética e Información y Atención al Paciente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

En este sentido, Casado considera que la necesaria formación de los profesionales en el manejo de las nuevas tecnologías debe incluir, también, la humanización asistencial.

Sin marco legal

Sin embargo, tanto esta actualización de los planes formativos -ya prevista en Madrid- como otro tipo de regulaciones han vivido un parón a causa de la pandemia, que se suma al hecho de que “las regulaciones siempre van detrás de las tecnologías”, según Colomer, en cuya opinión existe “un agujero negro sobre las regulaciones para utilizar ciertas tecnologías”, como la IA. 

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Coincide con su opinión Del Barrio, que confirma que “no hay regulación y tiene que haberla, o adaptar la que existe a estos nuevos momentos”. 

Sin embargo, el primer paso debería ser “validar estas tecnologías, especialmente desde el punto de vista de su aplicabilidad”, a juicio de Alberto Jara, gerente del Área Sanitaria de Ciudad Real. 

Considera Jara además que “no estamos valorando demasiado el coste-efectividad, no toda innovación es coste-efectiva aunque sea eficaz”.

Tomado de: diariomedico

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