Desde hace décadas, la comunidad médica aspira a desarrollar un dispositivo que pueda restaurar la vista sin tener que reparar los ojos ni el nervio óptico y suministrando la información visual de una cámara directamente al cerebro.

Ahora, unos investigadores de la Universidad Baylor de Medicina (Baylor College of Medicine) en Houston, Texas, Estados Unidos, han dado un paso más hacia esa meta de poder ver sin necesitar los ojos.

El equipo de Daniel Yoshor y Michael Beauchamp ha aplicado una técnica con la cual una estimulación artificial directa de la corteza visual del cerebro permite que la persona vea, sin ayuda de los ojos, las formas de las letras mostradas y pueda identificar correctamente las diferentes letras.

Los sujetos de estudio dijeron que durante los experimentos vieron un conjunto de puntos o líneas brillantes conformando letras, como si estuvieran escritas en el cielo.

Los intentos anteriores de estimular la corteza visual han tenido menos éxito.

Los métodos anteriores trataban cada electrodo como un pixel en una pantalla visual, empleando la estimulación con muchos de ellos al mismo tiempo.

Los sujetos de estudio podían detectar puntos de luz pero les resultaba difícil discernir objetos o formas visuales.

El equipo de Yoshor y Beauchamp probó la nueva técnica en cuatro personas videntes a las cuales les habían implantado electrodos en el cerebro para monitorizar la epilepsia y en dos personas invidentes a las cuales se les implantaron electrodos sobre su corteza cerebral visual como parte de un estudio sobre un dispositivo protésico para la corteza visual.

La estimulación de múltiples electrodos en secuencias produjo percepciones de formas que los sujetos pudieron identificar correctamente como letras específicas.

El nuevo enfoque, dicen los investigadores, demuestra que podría ser factible para las personas invidentes recuperar la capacidad de detectar formas visuales y reconocerlas mediante el uso de tecnología capaz de introducir información visual directamente en el cerebro sin depender de los ojos.

Sin embargo, los investigadores advierten que falta superar varios obstáculos antes de que esta tecnología pueda aplicarse en la práctica clínica.

Fuente: Noticias de la Ciencia

Tomado de: PDM

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Ing. Evelio Carmenate Cisneros

Por Ing. Evelio Carmenate Cisneros

Especialista Superior de Salud en la Dirección de Informática y Comunicaciones del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

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